simbolismo cristiano

Simbolismo Cristiano

Muchos aspectos del simbolismo Cristiano de las antiguas Escuelas de Misterios, fueron asimiladas por el cristianismo primitivo. Veamos algunos.

La  paloma-Espíritu Santo. Simbolismo Cristiano

   En los Misterios minóicos, la paloma tenía una especial preponderancia. Se conservan  grupos de terracotas consistentes en tres columnas sustentadas por una base común, en ellas se ven palomas posadas en los extremos de las columnas, así como representaciones de figuras femeninas sobre cuyas cabezas y brazos se posan palomas. 

Simbolismo Cristiano 1
Figurilla de la diosa madre minoica de alrededor de 1200 a. C.

Tales palomas son el signo externo y visible de la presencia divina y de su protección; simbolizan a la divinidad en su triplicidad, y como  han señalado algunos arqueólogos1, es impresionante el paralelismo entre tales representaciones minoicas y el bautismo del Jordán descrito por los evangelistas, en el que el Espíritu Santo desciende como vuelo de paloma sobre la cabeza de  Jesús.

En los cultos minoicos encontramos igualmente el simbolismo del pez, tan querido de los primeros cristianos.

La cruz. Simbolismo Cristiano

Si bien la cruz ha sido utilizada y entendida por el cristianismo exterior como símbolo de martirio, en los Misterios representaba tanto el descendimiento de la vida divina hasta la manifestación, como la muerte mística y la resurrección del alma. 

Simbolismo Cristiano 3
Cruz sacra de mármol con simbología astral, procedente del templo de Cnosos (Creta). Año 1600 AC. Actualmente en el Museo Arqueológico de Heraclión (Creta).

La estrella. Simbolismo Cristiano

Los magos que se acercan a adorar a Jesús eran sacerdotes de Zoroastro.  La estrella que les guía no es un fenómeno único, pues, en la antigüedad, una estrella guion a Eneas hasta el lugar donde Roma debía ser fundada. Con más lujos de detalles, la estela egipcia en Gebel Barkal, describe la aparición de una estrella luminosa que atacó a los enemigos del faraón: 

“Escuchad, ¡oh pueblo de la Tierra del Sur!, que estáis [viviendo] en la Montaña Sagrada llamada “Trono de las Dos Tierras” entre las gentes [¿de Egipto?] [aunque esta tierra] era desconocida. Conoced el milagro de Amón Ra, en presencia de las Dos Tierras. Algo que nunca ha sido visto. (34) [faltan 18 centímetros] […¿Los guardas?] estaban viniendo con el fin de hacer por la noche (el cambio regular de) la guardia. Había dos guardias (sentados uno frente a otro). Una estrella vino aproximándose desde el sur. El hecho nunca había sucedido. [La estrella] se colocó sobre ellos y ninguno entre ellos pudo permanecer (allí). (35) [faltan 19,75 centímetros] Se giró como si nunca hubieran existido, y entonces ellos cayeron sobre su sangre. Ahora [la estrella] estaba detrás de ellos (iluminando) con fuego sus rostros; ningún hombre entre ellos pudo defenderse, ninguno miró alrededor. Ellos no tenían más caballos ya que (éstos) atemorizados habían huido a la montaña. (36) [faltan 20,75 centímetros] [Tal es el milagro que Amón hizo por mí, su amado hijo] con el fin de hacer ver a los habitantes de las tierras extranjeras el poder de Mi Majestad”. (Traducción de George Reissner) 

 La estrella puede emparentarse y ser identificada con Ra y con Horus. Así, por ejemplo, en los textos de las pirámides, Horus es calificado cinco veces como  estrella de la mañana. La ofrenda de oro, incienso y mirra, tiene su paralelismo con las ofrendas a la divinidad2

El camino. Simbolismo Cristiano

En el Libro de los Muertos, a Horus se le da el epíteto de “el camino”. En otros textos egipcios se  le designa  como “señor de la verdad” y “señor de la vida”, epítetos que, en el Evangelio de Juan (14,6), se atribuyen a Jesús cuando dice: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”.

La huida a Egipto. Simbolismo Cristiano

El mito de Isis y Osiris era bien conocido en todo Egipto. La huida de Isis por tierra extranjera para proteger a su hijo de Seth-Tifón, tiene su paralelismo en la huida a Egipto de José y María para escapar de la matanza de Herodes. 

Simbolismo Cristiano 5
Vittore Carpaccio, La huida a Egipto, 1500/1510. Galería Nacional de Arte Washington, Estados Unidos.

En el mito egipcio, Isis, embarazada, busca un lugar para pasar la noche, siendo admitida, tras ser primeramente rechazada, en una  humilde morada; pasaje que se vincula con el modesto refugio que encuentra María y en que da a luz a Jesús.

La voz que proclama la divinidad de Jesús. Simbolismo Cristiano

Durante el nacimiento de Jesús, se deja oír una voz que proclama el acontecimiento. También en el momento de la venida de Osiris al mundo se oye una voz que dice: Es el señor de todas las cosas que aparece a la luz”. Ciertamente, Osiris y Jesús presentan muchos puntos en común. Ambos tienen ascendencia divina, ambos son asesinados y ambos  resucitan. 

El Hijo de Dios

En la religión egipcia, el faraón se identificaba, en vida, con Horus, y al morir, con Osiris. 

Gracias  a la asimilación con Osiris, primero el faraón y más tarde todo el pueblo egipcio, tenían la posibilidad de resucitar y unirse con los dioses, una vez resucitados. Jesús comparte con la persona real su condición humana, al tiempo que desempeña el papel de Hijo de Dios, por su unión con el Cristo.

Carácter real de Jesús

Por la genealogía de José, Jesús está emparentado con la casa de David, lo que confiere a Jesús carácter real y, por lo mismo, al igual que al faraón, carácter divino. Al identificar al Mesías con el faraón se convertía a Jesús en Mesías, en tanto que entidad sacerdotal.

Rito de la purificación

El rito de la purificación por el agua era frecuente en las religiones mistéricas. Los esenios se purificaban por medio del baño cotidiano. En los rituales egipcios, los dioses Horus y Amón, derramaban, sobre el candidato real, el agua “vivificadora”; después Amón, teniendo en sus brazos a su hijo, lo presentaba al círculo de dioses, pidiendo que se unieran a él. En el ritual egipcio, el niño es reconocido por Amón con las palabras: 

Mi hijo bien amado Neb-maat-Ra, salido de mi cuerpo, que yo he hecho. Yo te doy toda  vida, toda prosperidad para aparecer  como rey del Alto y Bajo Egipto sobre el trono de Horus”, palabras que nos traen a la memoria las que se oyen durante el bautismo de Jesús: “Tú eres mi Hijo amado, en quien me complazco” (Lc, 3,21-22; Mt 3,13,17; Mc 1,8-11).

Simbolismo Cristiano 7
Dos sacerdotes realizando rituales de purificación. Tumba de Userhat. XIX Dinastía.

El nacimiento milagroso

No son pocos los investigadores que han señalado el paralelismo entre ciertas representaciones del templo de Luxor  que muestran la Anunciación, el Nacimiento y Adoración del Rey3,  con los capítulos 1 y 2 del Evangelio de Lucas, que relatan el nacimiento de Jesús, lo que lleva a pensar que  ambos capítulos del evangelista no son históricos,  sino extraídos de narraciones egipcias sobre el nacimiento  milagroso del rey.

La fiesta de los tabernáculos

La entrada triunfal y mesiánica de Jesús en Jerusalén,  tiene un paralelismo innegable  con la liturgia  de la fiesta  de los tabernáculos, la fiesta más popular de los judíos, durante la cual, la muchedumbre  venía en procesión hasta el templo  llevando tirsos, ramos verdes y palmas,  y también con las procesiones con las que daban comienzo los Misterios. 

   El hecho de que Jesús cabalgue sobre un asno, no solo es un signo que cumple la profecía de Zacarías, en la que se anuncia la venida de un rey descendiente de David “montado en un asno” (Za 9,9), sino que se vincula con los textos de las pirámides,  donde a Horus, tras vencer a su enemigo Seht-Tifón  –al que numerosos papiros griegos representan como un hombre con cabeza de asno–, se le dice: “Colócate encima de él, sube y siéntate sobre él, no le dejes escapar” (Pyr. 651-652a).

El ritual de la última cena

El ritual de la última cena  tuvo una gran importancia entre los  primeros cristianos. Mateo y Marcos con la fórmula “Esta es mi sangre de la Alianza”, vinculan el ritual  con Moisés y la alianza sobre el Sinaí: 

Moisés, tomó la sangre y aspergió al pueblo diciendo: Ésta es la sangre de la alianza que Yahvé hace con vosotros sobre todos estos preceptos” (Éx 24,8). 

Simbolismo Cristiano 9
Catacumbas de Domitila, siglo II. La escena representa, muy probablemente, la Última cena, con Jesúcristo como personaje principal. 

El ritual en sí,  tiene su paralelismo  con los ritos eucarísticos de los Misterios. Así, en los Misterios de  Dioniso, los fieles comían la carne de un toro o de un cabrito identificado con el dios. El vino se relaciona con el vino de Baco, que aseguraba la inmortalidad. La muerte del dios del trigo, Osiris, permitía a los hombres alimentarse de su cuerpo. En los textos de las pirámides, Osiris es llamado “Señor del vino” (Pyr.1524) (lo que, por otra parte, le asimila con Dioniso)4.

Lavatorio de los pies. Simbolismo Cristiano

El lavatorio de los pies está vinculado con los ritos de la purificación por el agua. En Egipto, al rey difunto se le  bañaba en un lago sagrado. Allí, Horus le lavaba el cuerpo, y Thot los pies. Este baño purificador regeneraba al difunto, lo elevaba al rango divino y le permitía participar en la resurrección. También en Egipto, durante el transcurso de la fiesta Sed,  fiesta que tenía lugar después de unos treinta años de coronación, cuando las fuerzas del rey disminuían,  dos funcionarios, ambos en posesión del rango de “amigo”, lavaban los pies del faraón. El rito tenía el valor de consolidar un lazo personal entre los protagonistas.

Podríamos seguir  poniendo de manifiesto  las numerosas relaciones entre los textos de los evangelios y los Misterios. Las semejanzas, ciertamente, no son meramente fortuitas. Al respecto, se ha de tener presente que los evangelios se escriben en un ambiente helenizado, donde la difusión del cristianismo no tiene lugar hasta el siglo V, y en el que las tres culturas que conviven en suelo egipcio (judía, griega y egipcia,  reciben  influencias mutuas5.  En cualquier caso, los evangelios  no pretenden ser una  mera biografía histórica. Lo que en ellos se comunica estaba presente ya en las tradiciones de los Misterios. Si nos limitamos  a  una visión histórica, no pueden dejar de observarse las numerosas contradicciones que presentan. Si partimos, no obstante, del supuesto de que  los evangelios se  inspiran en cuatro tradiciones mistéricas  diferentes,  tales contradicciones desaparecen. 

Notas

  1. Por ejemplo, Sir Arthur Evans.
  2. Así, por ejemplo, cuando en el año 210 Ptolomeo  Filadelfo organiza una procesión dionisiaca, a la cabeza  va el  “cortejo de la Estrella de la Mañana”, seguido por niños  con túnicas púrpuras y llevando incienso, mirra y azafrán sobre bandejas de oro.
  3. Templo de Amenofis III (1404-1372), en Luxor, en el que se desarrollan  sobre el muro oeste  las distintas etapas de la creación divina  del rey.
  4. En el papiro mágico de Londres y de Leiden, al vino se le llama la “sangre de Osiris”. En el mismo documento Osiris ofrece su sangre a Isis para que al beberla  no le olvide después de su muerte. Por otra parte, Los ágapes rituales eran frecuentes en muchas religiones. Así, por ejemplo, existía en Egipto la costumbre de la comida funeraria tomada sobre la tumba del fallecido, y en la que el difunto era invitado a tomar el “pan de la eternidad” y a beber “la cerveza de la eternidad”.
  5.  Comprendemos, por tanto, que el cristianismo, especialmente en Alejandría, es un cristianismo sincrético. Según ciertas  tradiciones recogidas por Eusebio en el siglo IV, el evangelista Marcos fue el primer enviado a predicar a Egipto, estableciendo una comunidad de cristianos en Alejandría. Otras tradiciones señalan que  el evangelista Lucas estudió medicina en Egipto. Al respecto, un papiro griego cita a Lucas como arzobispo de Alejandría, y un cronista del siglo XII (Salomón de Basora),  afirma que el evangelista  fue martirizado y enterrado en  Alejandría.

   Después de la caída de Jerusalén, en el año 70,  numerosos judeocristianos  emigraron a Alejandría, convirtiéndose esta ciudad en la capital  del judeocristianismo. Se supone que en  Alejandría escribió Mateo su evangelio. En una carta de Adriano a su cuñado (año 132), puede leerse refiriéndose a Egipto: 

”Los que adoran a Serapis son cristianos y los que se llaman obispos de Cristo son devotos de Serapis, no hay un  solo jefe de sinagoga judía ni un solo samaritano o sacerdote cristiano que  no sea astrólogo, auríspice o charlatán; el patriarca (de los judíos) en  persona, cuando viene a Egipto, se ve obligado por unos a adorar a Serapis y por otros a adorar a Cristo”.

El mistero de Jesucristo

Estoy seguro que te has quedado con ganas de más. Si deseas ampliar tu información puedes leer mi nuevo libro.

Deja un comentario